Los artesanos del coche sin conductor

Categoría: Ecosistema

Aunque cueste creerlo, en el mundo de los coches autónomos hay vida mucho más allá de Google. La compañía de Mountain View, protagonista indiscutible en los medios de comunicación de esta nueva revolución automovilística, no solo tendrá que verse las caras en el futurista mercado de los vehículos sin conductor con gigantes como Tesla o General Motors, sino que también tendrá que enfrentarse a ‘startups’ que, sorprendentemente, ya le llevan ventaja.

La lucha será encarnizada. Al fin y al cabo, hay mucho dinero en juego, ya que se estima que en 2030 el 25% de los vehículos serán autónomos. Así, mientras para Google el hecho de que los pasajeros de un coche no tengan que estar pendientes del volante no pasa del ámbito de la investigación por ahora – poco o nada se sabe de los planes de la compañía para poner a la venta sus vehículos sin conductor -, hay ‘startups’ que han pasado a la acción para hacer del sueño futurista una realidad a día de hoy.

Tras conseguir más de doce millones y medio de dólares (más de once millones y medio de euros) en una reciente ronda de financiación, Cruise se postula como el principal competidor de toda aquella compañía que se plantee fabricar estos robots de cuatro ruedas.

La ‘startup’ creada por el empresario Kyle Vogt, cofundador de la plataforma de ‘streaming’ Twitch, ya ha hecho posible que haya vehículos circulando por las carreteras de California sin conductor. Al contrario que Google o Tesla, los diez empleados de Cruise (que, tras la ronda de financiación, busca candidatos para ampliar su plantilla) no fabrican coches autónomos, sino que han logrado algo aún mejor: crear un sistema capaz de transformar cualquier automóvil en uno autónomo.

Con unos sensores instalados en el techo de los vehículos (por ahora, solo un par de modelos de Audi), unos mandos en su interior y un ordenador a modo de director de orquesta, el sistema de Cruise fue lanzado al mercado para unos pocos compradores (su precio es de 10.000 dólares, unos 9.500 euros al cambio actual), adelantando así por la izquierda a Google y su coche experimental.

No obstante, Cruise no es la única ‘startup’ que quiere una parte de este pastel. También desde Estados Unidos, la misteriosa Faraday Future prepara su particular golpe en el mercado automovilístico.

Aunque se sabe poco sobre el proyecto, Faraday Future ya ha anunciado que invertirá mil millones de dólares (más de 900 millones de euros) en una fábrica en Estados Unidos para crear sus coches eléctricos y que también experimentará en el campo de los vehículos autónomos. Todo, con un flamante equipo en el que destacan ingenieros que antes trabajaron para Tesla, Ferrari, Audi, Lamborghini o BMW. Aunque no se sabe quién hay exactamente tras esta ‘startup’, hay quien señala que el dinero podría provenir de China.

faraday

A pesar de la millonaria inversión, ambas compañías tendrán que asumir que la lucha contra Google será dura y desigual (y quizás el futuro sea, simplemente, que uno de esos gigantes las compre), pero a día de hoy la ‘gran G’ ya les ha hecho un favor: lo que hasta hace poco era una distopía futurista ya se está normalizando. Además, Google y compañía ya está luchando para que los coches autónomos sean legales en todo el mundo. Un esfuerzo menos.

Mano a mano con los gigantes

Más allá de las ‘startups’ que podrían representar un pequeño obstáculo para compañías del calado de Google, también hay otras que resultarán imprescindibles en esta revolución automovilística: son las que se postulan ya como proveedoras de tecnología para que los fabricantes creen coches autónomos.

En este caso, la lista es larga. Muchas empresas participarán en la fabricación de los vehículos del futuro, que en raras ocasiones serán creados íntegramente por las grandes compañías. Cada pieza, cada sensor y cada procesador tendrán probablemente padres distintos.

Una de estas ‘startups’ es Mobileye, una compañía israelí que ya habría trabajado con Tesla en el sistema de detección de obstáculos de su coche autónomo y que está ya valorada en más de mil millones de dólares.

Como Mobileye, empresas como Valeo o Nauto (con su complejo sistema de cámaras que vigilan tanto los vehículos del entorno como el comportamiento del conductor a través de sus gestos) han apostado por uno de los elementos que más peso podría tener en el futuro del automovilismo: los ojos de los coches.

A partir de aquí, el baile puede comenzar en varios sentidos. Puede que estas pequeñas compañías le planten cara a los gigantes o que terminen siendo sus fieles proveedores de piezas para convertir los vehículos de toda la vida en verdaderos robots con piloto automático. En cualquiera de los casos, también existe la posibilidad de que Google o incluso Apple (que también podría estar intentando entrar en el mercado automovilístico) saquen la cartera para adquirir algunas de esas ‘startups’ que les llevan ventaja. Los coches del futuro ya están aquí y las pequeñas empresas que llevan años trabajando en ello pueden empezar a recoger sus frutos.

Foto: Cruise

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Analizo el ecosistema startup español. Apasionado de las historias curiosas.

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