8 palabras del mundo emprendedor… que empiezan a ser cansinas

Categoría: Guías

Ahora que en medio mundo se habla de emprender y que el discurso del emprendimiento lo impregna casi todo, ya estamos todos contentos, ¿no?

Hombre, lo cierto es que sí. Vale que a veces el discurso pueda ser exagerado, sobre todo cuando es usado por políticos o gente que no ha emprendido en su vida, pero no podemos negar el hecho de que haber incrustado este discurso en el ámbito social es todo un éxito.

Sin embargo, todo éxito tiene su empacho, sobre todo cuando nos empeñamos en abusar de palabras cansinas, que van perdiendo valor o que, directamente, empiezan a no valer nada. Estas son algunas de ellas:

PALABRAS CANSINAS

1. Innovación

El término más usado… y sí, el más vacío de contenido. A ver, que nadie se enfade, pero, ¿qué se supone que entendemos por innovación? Porque vale que es un concepto abierto y cada cual puede tener su interpretación, pero seamos serios: no puede ser que llamemos innovación al hecho de que hayas incorporado alguna pequeña herramienta o utilidad más que tu competencia. Porque si llamamos innovación a eso, ¿cómo tenemos que llamar a los cientos de investigaciones científicas que tienen lugar cada día y que pueden llevar años de trabajo?

2. Disrupción

Si ‘innovación’ es un término exagerado, ‘disrupción’ ya es el recopetín de la exageración. El término se puso de moda con la aparición de Uber (que quizá sí sea disruptivo, tanto en el sentido positivo como negativo del término), pero al final se ha convertido en la palabra que todos quieren usar para hablar de su negocio.

En serio, añadir una funcionalidad nueva a algo o poner una capa tecnológica a un negocio offline no tiene por qué ser disruptivo. No todo tiene por qué ser disruptivo, y eso no es malo. Además, como dice Daniel Isenberg:

“Los emprendedores crean valor, no innovan disruptivamente.”

3. ‘El Uber/Spotify/Airbnb de’

Ya lo hemos dicho alguna vez: decir que has montado ‘el Uber/Spotify/Google/airbnb de’ puede ser algo bueno a nivel de reclamo publicitario o mediático… pero poco más. En realidad, no hay ningún dato que sostenga que tu startup tenga por qué mejorar si realmente no construye un negocio solvente y sostenible.

Además, en serio: no te culpamos de que quieras usar el epíteto para darte a conocer, es algo lícito, pero cada vez suena menos creíble que seas el Uber de los azulejos o el airbnb de los pastores. Y empieza a ser un poco ranciete.

4. Growth hacking

Reconozco que lo de ‘growth hacking’ ha tenido su mérito: hemos conseguido que ‘hacker’, una palabra rancia como ella sola y que ya sólo usaba gente vetusta o policías sacados del siglo pasado, haya vuelto a cobrar vida en los sectores emprendedores más tecnologizados.

Y ojo, tiene (mucha) razón Marek Fodor cuando habla de la óptica del triunfo, esa que hace que hablemos de growth hacking cuando una startup triunfa y de spam pirata cuando fracasa, pero tampoco nos engañemos: gran parte de lo que a día de hoy vemos autodenominarse growth hacking en realidad es spam. Y del cutre.

5. Burbuja

Reconozco que en la popularización del término ‘burbuja’ hemos jugado un papel primordial los periodistas. Porque el término vende, no lo vamos a negar, y a menudo necesitamos muy poco para hablar de él: cuando la inversión baja un trimestre, cuando un inversor se queja de algo, cuando una startup cierra… lo cierto es que necesitamos poco para preguntarnos en voz alta si no estaremos ante una nueva burbuja tecnológica.

Sin embargo, aquí el pecado lo cometemos todos: el inversor que se queda sin portfolio dice que hay burbuja de valoraciones, la startup que no contrata al CTO que quiere dice que hay burbuja de salarios tecnológicos… En serio, desterremos esta palabra cuanto antes. Todos somos ya adultos y sabemos cómo funciona esto. No intentemos recurrir a la burbuja cuando las cosas nos vengan mal dadas.

6. Unicornios

Venga, que vamos para bingo. Como ya sabrás, una startup unicornio es aquella con una valoración superior a los 1.000 millones de dólares (one billion dollars, según la nomenclatura americana).

Sin embargo, resulta que la lista cada vez tiene más miembros y empieza a perder valor. Además, todos conocemos (aunque sea de lejos) ejemplos de compañías cuyos inversores han aceptado valoraciones claramente irreales con tal de que su invertida pase a formar parte de la famosa lista. Quizá va siendo hora de que dejemos de alimentar al unicornio.

7. Big data

Otro ejemplo a la altura de ‘disrupción’ o ‘growth hacking’. El big data es una tecnología avanzada y realmente admirable, pero en los últimos años se ha convertido en uno de los términos comodín para ‘vender’ nuestra startup con un aura de brillantez tecnológica… que no tiene por qué ser real.

8. Influencer

Lo siento, pero este es el terror absoluto. Si tu negocio se dedica al marketing o la publicidad (o si has tenido que recurrir a alguna agencia de este tipo) conocerás el término y, quién sabe, quizá alguna vez hayas recurrido a un influencer para darle un empujón a tu negocio.

Admitámoslo de una vez: ‘influencer’ es el eufemismo para referirnos a la persona a la que queremos convencer para que, de un modo u otro, promocione nuestro negocio. Y a menudo (no siempre) la mejor forma de convencerla es con un cheque de por medio. ¿Es esto malo? En absoluto. Entonces, ¿por qué nos empeñamos en crear términos que disimulen que en realidad estamos recurriendo a la publicidad pura y dura?

Y UNA PALABRA QUE NO CANSA

Sin embargo, hay otras palabras del mundo emprendedor que no cansan (y nunca lo harán). Como, por ejemplo, inversión; y es que muchos emprendedores necesitan de ella para hacer realidad sus proyectos, ¿verdad? Es una de las palabras clave del sector. Pues solo decirte que, si estás en busca de financiación, en Startupxplore podemos ayudarte. ¡Conseguimos inversión a proyectos que quieran comerse el mundo! ¿Te animas?

¡VOY A POR TODAS!

Imagen: uberof202 (Licencia CC).

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInShare on Google+

Comentarios