Cinco cosas que han cambiado en el emprendimiento español en apenas cuatro años

Categoría: Ecosistema

¿Recuerdas cuando el sector emprendedor en España erais cuatro gatos? ¿Cuando no había más de 10-15 startups con cierta relevancia? ¿Cuando todos los emprendedores os conocíais entre vosotros? ¿Cuando los eventos eran poco más que reuniones de amigos para beber gratis (reconócelo, eso era así)?

En estos años, algunas de esas cosas no han cambiado, pero la mayoría, por suerte, sí. Y es que en el sector startupero cada año equivale a varios años de otras industrias más tradicionales, de modo que los cambios se suceden a una velocidad endiablada.

Por si te apetece echar la vista atrás, hoy te recordamos algunas de las cosas que en apenas cuatro años han cambiado (y mucho) en el sector:

1.- El emprendimiento ya no están de moda

Vamos a reconocerlo: los emprendedores ya no están de moda, hace tiempo que no vemos a los políticos pegándose por hacerse una foto con lo más granado del startupeo patrio. Algunos se dan una vuelta por el campus de Google y otros presentan alguna que otra aceleradora/incubadora/loquesea, pero muy poquito más. La época en que los políticos españoles besaban emprendedores ya pasó.

Con los medios de comunicación pasa un poco lo mismo. Si hace (muy) pocos años los periodistas podíamos publicar cualquier historia emprendedora y era devorada con optimismo por la sociedad en general, esto a día de hoy ya no existe. Las historias emprendedoras salen con cuentagotas y en casos muy particulares. Tampoco vemos ya ninguna explosión de programas de TV sobre startups.

2.- Las aceleradoras empiezan a filtrar

Hasta hace muy poco tiempo, una ardilla podría cruzar España saltando de aceleradora en aceleradora. Esto ya no es así, por varios motivos:

  • Algunas han caído. Lo de montar una aceleradora en cada esquina podía sonar bien al principio, pero estaba claro que había demasiados corrales para tan ¿pocas? gallinas. Algunas ya han caído.
  • Otras se han renombrado. Vamos a reconocerlo: habilitar 400 metros cuadrados con unas mesas, no sé cuántas sillas y dos pizarras no es montar una aceleradora. Sobre todo, si el aparente mentor de la misma era el exconstructor local que no ha encendido un ordenador en su vida y en realidad no podría aportar ningún tipo de valor a tu compañía. A día de hoy, al menos, este tipo de iniciativas admiten que, como mucho, pueden ser incubadoras, pero ya está.
  • Otras se han especializado. Hasta hace poco, las aceleradoras o eran genéricas (cabía cualquier cosa) o demasiado específicas del sector de internet. A día de hoy, por suerte para todos, cada vez están surgiendo más aceleradoras especializadas en un sector concreto. Y lo mejor de todo es que la mayoría de estas nuevas aceleradoras están montadas por grandes empresas del sector en cuestión que podrán hacerlo mejor o peor, pero que, al menos, se han dado cuenta de la importancia de tener en cuenta a las startups.

3.- Los eventos se han moderado

Como decíamos, antes teníamos un problema: gran parte de los eventos emprendedores consistían en montar una charla con un variable valor añadido y patrocinada por una empresa que, al albur de la moda emprendedora, ponía el espacio, daba dinero a cambio de un logo o, al menos, pagaba las cervezas.

Tras esto se produjo la eclosión de los eventos para emprendedores, que podían tenerte todo el mes de farándula sin pisar tu oficina ni una sola vez. Con el tiempo, sin embargo, la cosa se está racionalizando: el número de eventos está adelgazando, cada vez son más especializados y el valor añadido cada vez es más real.

4.- La inversión se ha profesionalizado

Los que llevéis un tiempo en esto sabéis lo que pasaba hace apenas cuatro años: había pocos inversores, era muy difícil conseguir tracción y conseguir una inversión de 150.000 euros era un verdadero éxito. Tras esta etapa, llegó la siguiente: inversores de sectores tradicionales (sobre todo del ladrillo) que invertían en internet con más fe que certeza.

Ahora, por suerte, la cosa se ha profesionalizado bastante: cada startup es conocedora de su fase de inversión, los fondos incipientes hacen análisis exhaustivos, las compañías cada vez tienen más resultados y los fondos disponibles han aumentado de manera exponencial.

5.- El sector se ha hecho mayor

En general, podemos sentirnos orgullosos de decir que el sector startupero español se ha asentado y se ha hecho mayor.

Los motivos son más que evidentes: el sector se ha profesionalizado, la inversión también, el mercado es cada vez mayor, las grandes compañías cada vez miran más a las pequeñas y, al fin, conseguir cierta tracción con una startup es cada vez menos complejo. Esto quiere decir que cada vez será más duro competir y que las barreras de entrada cada vez son más altas, pero la ventaja es incuestionable: a día de hoy, el sector tecnológico y startupero español está más maduro y profesionalizado que nunca.

Imagen: Ryan McGuire  (Licencia CC).

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