¿Qué papel juegan las grandes empresas en la nueva economía startup?

Categoría: Ecosistema

Si hoy en día hay algo de moda en el mundo empresarial, son las startups: ágiles, innovadoras y disruptivas… de hecho, parece que el futuro sólo pase por ellas.

Y en parte es así, pero no a corto plazo y por supuesto no es el único camino. Sin duda el famoso cambio de modelo productivo supone crear una economía basada en el talento, en la que la innovación y la tecnología actúan como puntales… pero la transición a ese tipo de economía no va a ser ni rápida ni sencilla, ya que el modelo productivo actual de España no es ese.

Y mientras ese cambio va tomando forma, va a ser necesario seguir creando empleo, generando riqueza y produciendo… o lo que es lo mismo, va a ser clave el papel de las empresas más tradicionales en la economía… que parecen estar demonizadas en los últimos tiempos.

Consecuencia de este hecho surge una reflexión importante a la que nadie parece estar prestándole suficiente atención:

¿Cómo se pasa del punto “A”, con una economía más tradicional, basada en los servicios y la industria, al punto “B” objetivo, a una economía basada en el conocimiento y la tecnología?

Si analizamos lo que ha pasado en otros lugares donde esta transición entre economías se ha llevado a cabo con éxito y donde el fenómeno startup es una realidad desde hace décadas, descubrimos que hay una pieza clave que en España parecemos estar soslayando… consecuencia de ese ardor juvenil que hace a uno olvidarse de todo menos de lo nuevo: las grandes empresas.

Y es que, aunque resulte obvio, las empresas tradicionales son uno de los pilares clave del ecosistema startup… y lo van a seguir siendo durante muchos años. Y en ecosistemas más avanzados como Silicon Valley o Tel Aviv descubrimos que los principales compradores de tecnología del mundo startup son precisamente esas empresas.

Porque aunque a veces en los medios nos empeñamos en pensar que todas las startups venden directamente al cliente final (lo que se llaman modelos B2C o Business-to-customer), la realidad es que sólo son una parte… habiendo muchísimas que crean tecnología y soluciones en entorno empresarial (B2B Business-to-Business o incluso B2B2C Business-to-business-to-customer).

Y hablo de comprar su tecnología, no de hacer grandes desembolsos millonarios para adquirir la compañía. Porque sorprendentemente en España apenas hay empresas consolidadas que compren tecnología de startups, a pesar de que estas sean mejores, más baratas y resuelvan sus problemas de mejor forma. Y en el caso de las startups B2C, aunque no vendan su tecnología a otras empresas sin duda pueden hacer acuerdos con empresas establecidas para beneficiarse mutuamente.

Se suele aducir que son tecnologías menos probadas, que implica riesgo contratar a una startup…etc. pero… ¿Cómo puñetas una empresa tradicional va a poder competir con el resto si no busca nuevas formas de hacer las cosas y sigue utilizando exactamente las mismas tecnologías y sistemas que el resto?

Siempre se ha dicho eso de que “a nadie lo han despedido por contratar a IBM”, como forma de poner de manifiesto que uno no se equivoca apostando por lo más establecido… pero precisamente empresas como IBM ahora están apostando muy fuerte por incorporar tecnología startup en sus productos y en adquirir compañías punteras.

IBM

Las startups como fuente de innovación

Porque así es como se ha resuelto en muchos otros sitios, con un papel de intermediación de las grandes empresas proveedoras de tecnología, que han empezar a trabajar con startups para prestar servicios a grandes clientes… lo que creo que es un buen punto de partida: la empresa de tecnología (digamos un INDRA o un EVERIS en España) subcontrata la tecnología a la startup (lo que le permite ser mucho más competitiva y diferenciarse) para dar servicio a una gran corporación o administración pública.

Sin embargo en España el mundo startup parece estar aislado de la empresa y viceversa, con algunas honrosas excepciones del entorno de la gran empresa, como Telefónica con Wayra o OpenFuture, la Fundacion Bankinter, el fondo Perseo de Iberdrola o BSstartup de SabadellCAM…etc. Parece existir una especie de barrera invisible entre ambos mundos, que se miran con condescendencia pero que no llegan a colaborar… cuando la colaboración es la única salida para ambos. Porque si las empresas tradicionales no empiezan a incorporar soluciones más innovadoras y tecnología más disruptiva en sus productos/servicios, van a acabar compitiendo en precio.
Wayra
BSstartup
Fundacion Bankinter
Bankinter

Y si las startups no empiezan a hacer acuerdos con empresas consolidadas, su camino será mucho más duro y en algunos casos se quedarán con mercados “de juguete” cuando podrían alcanzar tamaños mucho más grande. Y aquí lo importante no es sólo el hecho del tamaño, sino lo que ello implica: economías de escala, visibilidad, referencias y experiencia demostrable que a la larga es importantísima para todo el sector.

Una vez esa colaboración se establezca de forma más o menos estable, se rompa el mito de que colaborar con startups es siempre arriesgado y el entorno empresarial sea consumidor habitual de tecnología startup, llegarán los famosos “exits”, que es el camino natural de muchas startups: crear tecnologías y servicios tan importantes para sus clientes que finalmente éstos acaben decidiendo comprarlos como parte clave del negocio que son.

Pero para llegar a eso, es clave que ambos mundos, el de la startup y el de la empresa consolidada se conozcan, venzan sus ideas preconcebidas y estereotipos y empiecen a colaborar… porque son dos mundos condenados a entenderse.
Photo Credit: theledge80 cc
Publicado originalmente en DIR&GE

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