¿Qué es eso del salario emocional? El talento ya no se capta con billetes

Categoría: Analisis

En pleno 2017, las formas de atraer y retener el talento han cambiado. El dinero no lo paga todo y, una vez propuesto un salario que interese al candidato en cuestión, cualquier empresa debe esforzarse por ofrecerle mucho más a ese potencial empleado si desea tenerlo en su equipo. Es así como surge el llamado salario emocional.

No cabe duda de que, para atraer a un talentoso empleado, es necesario partir de una recompensa económica que ambas partes consideren adecuada. Sin embargo, una tendencia que crece en el ámbito empresarial pasa por ofrecer a los candidatos algo más. Para lograr que se comprometan, es necesario darles motivos y algo de libertad para que avancen en sus proyectos propios. Eso es el salario emocional, compuesto por toda aquella retribución que vaya más allá del dinero.

Una tendencia con un lustro de vida

Aunque su importancia esté creciendo con la incorporación al mercado laboral de nuevas generaciones y con la nueva mentalidad de las startups, lo cierto es que el salario emocional no es algo nuevo. De hecho, el empresario británico Octavius Black ya planteaba este concepto en el año 2012. Lo hacía después de que un estudio llevado a cabo en Reino Unido concluyera que el PIB del país sería 26.000 millones de libras mayor (más de 30.000 millones de euros al cambio actual) si los empleados estuvieran tan entusiasmados y motivados como lo estaban los trabajadores de los Países Bajos.

Así, el propio Black sugería hace un lustro la necesidad de un salario emocional compuesto de cinco pilares básicos con los que se podría obtener un compromiso mayor por parte de los trabajadores: hacerles saber que su trabajo es imprescindible en la empresa y marca la diferencia para motivarles; comunicarles exactamente qué se espera de ellos; asegurarse de que tienen acceso a los recursos que necesitan; mostrarles apoyo y establecer una comunicación fluida, y, por último, lograr una buena relación entre jefes y trabajadores.

El tiempo ha pasado desde entonces y la idea de Black ha evolucionado. Ahora, el salario emocional es mucho más que esos cinco puntos propuestos por el empresario que, no obstante, siguen resultando básicos para lograr compromiso por parte del equipo.

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A día de hoy, los ejemplos de este tipo de salario son muy variados y van desde la flexibilidad horaria y la posibilidad de teletrabajar hasta ofrecer guardería para los hijos de los empleados o contar con los ya populares espacios de distracción en las propias oficinas. Ese último punto lo puso de moda Google hace un lustro, cuando comenzó a instalar lugares de entretenimiento en la sede de la empresa. Esto permitió al gigante tecnológico ser elegido por la revista Fortune como el mejor lugar para trabajar en 2011 y 2013: toboganes en las oficinas o comida gratis por todas partes son los detalles que hacen del salario emocional ese valor añadido que ayuda a retener el talento en la sede del todopoderoso buscador.

Años después, y mientras muchas compañías como Twitter (y no solo tecnológicas) han imitado a los de Mountain View apostando por abrir áreas de juegos o zonas de vending gratuito, Google ha evolucionado. Ahora, imparte cursos gratuitos a sus empleados, como por ejemplo de técnicas de relajación y meditación. Sin ir más lejos, el neurocientífico español Mario Galarreta es el encargado de llevar a la sede de la compañía la técnica conocida como mindfulnessse trata del curso más solicitado por los empleados de Google y sirve para ayudarles a calmar su mente a demanda, tal y como explica el propio Galarreta.

No obstante, algunos aspectos del salario emocional sí tienen que ver directamente con la retribución económica, y Google es buen ejemplo de ello. De hecho, la compañía ha sido elegida en varias ocasiones como el mejor lugar para trabajar por aspectos como el sueldo post mortem: las parejas de los trabajadores fallecidos reciben un 50% del salario durante diez años, lo que supone todo un incentivo para decantarse por trabajar en la empresa que un día fue tan solo un buscador de internet. De igual forma, distintos tipos de seguros o planes de jubilación se suman a la larga lista de posibles incentivos que conforman el salario emocional de una compañía.

Más allá de motivar y contar con el compromiso de los empleados, los objetivos del salario emocional son muchos y muy variados. Con él se reduce el índice de rotación de personal de forma directa, lo que conlleva un ahorro en costes de procesos de selección y formación de nuevos empleados. Además, se reduce el absentismo y se logra tener un equipo satisfecho y motivado que aumenta sus índices de productividad y competitividad. En definitiva, tener contentos a los empleados con algo más que un buen sueldo es importante para lograr que la propia empresa crezca.

Objetivo: captar millennials

Tanto la flexibilidad como el resto de las ventajas laborales que acompañan al concepto de salario emocional se presentan como imprescindibles de cara a captar y, sobre todo, retener el talento entre los más jóvenes. De hecho, una encuesta realizada en Estados Unidos desvela que el 60% de los millennials dimitirían si no pudieran utilizar el móvil durante sus horas de trabajo. Así, otro factor que puede incluirse en ese moderno salario emocional es la posibilidad de acceso a plataformas y dispositivos que podrían considerarse como exclusivos del ocio.

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De esta forma, de cara a trabajar con empleados millennials, resultará imprescindible que se les brinde bienestar en las oficinas y, además, oportunidades de crecimiento a través de la formación, tenga esta que ver o no con el desempeño de sus funciones dentro de la propia empresa. Y todo eso es, precisamente, lo que facilita el salario emocional, compuesto por todas esas facilidades que puede poner una compañía para que sus empleados logren equilibrar la vida personal y la laboral. En definitiva, hacerles sentir útiles y valorados para que desarrollen sus habilidades y sean compensados adecuadamente, y no solo en lo que al dinero se refiere.

Foto: Google Careers

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De Almería al cielo, pasando por las ondas y Hoja de Router . Apasionado de la radio y las historias curiosas, ha pasado por La Voz de Almería y Cadena SER. Un señor muy de internet (y un poco hipster). También cuenta cosas en Tecnoxplora y Teknautas.

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Comentarios

  • http://juancastillo.es Juan Castillo

    Sobre este tema, recomiendo el libro “Drive” de Daniel Pink