Fabricando una revolución industrial: El ‘boom’ de la impresión 3D

Categoría: Ecosistema

Una Venus de Milo que tú mismo puedes crear capa a capa en casa para colocarla en la estantería, una silla, una bufanda, comida, tejidos humanos e incluso una vivienda completa. La impresión 3D ya está comenzando a transformar más sectores de los que se podía prever. La revolución de la fabricación digital llamará antes o después a tu puerta, bien porque utilices productos creados con esta técnica o bien porque seas tú mismo el que compre filamentos de plástico y se ponga a la tarea.

Según el último análisis de Gartner, cuando acabe el año se habrán vendido 455.000 impresoras 3D, más del doble que el año pasado. Esta firma confía en que las ventas continúen incrementándose en los próximos años: en 2020, prevé que se vendan 6,7 millones de impresoras. La compañía IDC predice además que el sector generará 35.000 millones de dólares en ingresos (33.000 millones de euros) para esa fecha.

Aunque los makers fueron los que evangelizaron sobre las ventajas de la impresión 3D entre el público general -el Proyecto RepRap, nacido hace más de una década, dio origen a una máquina open source y autorreplicable que se hizo famosa- lo cierto es que desde startups a gigantes de la tecnología están impulsando un sector que tendrá un alcance mucho mayor que la comunidad geek.

Según Gartner, se venderán 6,7 millones de impresoras 3D en 2020

Un claro ejemplo de ello es Carbonuna startup californiana que sorprendió hace unos meses al presentar una impresora capaz de trabajar hasta 100 veces más rápido que las estándar. Lo hace gracias a una tecnología propia, CLIP, que echa mano de un proceso fotoquímico para aprovechar la luz y el oxígeno con el fin de dar forma a la resina.
Carbon 3D

Teniendo en cuenta que la velocidad era uno de los principales problemas hasta ahora, la idea ha gustado mucho. Hace unos meses comenzaron a vender la primera, la M1, orientada principalmente a la industria. Sus avances han atraído a gigantes como Google, que invirtió 100 millones de dólares (94 millones de euros) a través de su matriz Ventures.

La famosa firma de capital riesgo Sequoia Capital también ha apostado por esta compañía, y empresas como General Electric, BMW, Nikon han participado en una reciente ronda de financiación de 80 millones de dólares (65 millones de euros). En total, Carbon ha recaudado en un año 222 millones de dólares (209 millones de euros) en cuatro rondas de financiación. Un apoyo que la ha ayudado a entrar en el selecto club de unicornios, las empresas valoradas en más de 1.000 millones de dólares (940 millones de euros). Pese a que haya sido el gran bombazo del sector en los últimos meses, no es la única iniciativa destacada en el panorama de la fabricación aditiva.

Sequoia Capital

Un sector de pequeños por el que ya apuestan los gigantes

Stratasys y 3D Systems son dos de las compañías más veteranas en el sector de la impresión 3D industrial y ambas cotizan en Bolsa. Cuando comenzaron a popularizarse las primeras máquinas open source ligadas al movimiento maker, las dos optaron por invertir o directamente comprar los nuevos proyectos que consideraban más punteros. Stratasys adquirió hace tres años MakerBot, una de las primeras startups que creó máquinas de código abierto accesibles para todo el mundo por 403 millones de dólares (390 millones de euros) y aún sigue siendo una de las firmas más competitivas en el ámbito doméstico o educativo. 3D Systems ha comprado, entre otras, una compañía china para entrar en el mercado asiático.

HP también se marcó como objetivo hace dos años entrar en este sector desarrollando en casa sus impresoras 3D, si bien el otrora gigante de la informática también ha comprado otras empresas más pequeñas de escaneado digital para fortalecer su posición. El gigante lanzó hace unos meses sus impresoras MultiJet Fusion, con las que espera revitalizar su negocio.

Además de apostar por Carbon, General Electric ha anunciado recientemente que adquirirá dos empresas de impresión 3D industriales especializadas en metal, una suiza y otra alemana, por la friolera de 1.400 millones de dólares (1.321 millones de euros).

Frente a estos planes para fabricar impresoras destinadas a usuarios o empresas, también hay startups que pretenden hacerse un hueco apostando por ideas diferentes. Es el caso de 3D Hubs, una compañía de Ámsterdam que ha creado un marketplace de impresión 3D. Su plataforma conecta a los clientes con los propietarios de las máquinas, de forma que la producción se realiza bajo demanda en el ámbito local. La idea de crear un servicio que permita a las pequeñas empresas trabajar con inventario cero ha gustado a los inversores: la startup holandesa ha cerrado una ronda B de 7 millones de dólares (6,6 millones de euros) liderada por el fondo EQT Ventures.

El interés por la impresión 3D ha hecho que incluso surjan fondos de capital riesgo centrados en el sector. Es el caso de Asimov Ventures, una firma de capital riesgo londinense especializada en la impresión 3D y en la robótica. Entre las empresas a las que ha aportado capital semilla figura Wiivv, un fabricante de productos impresos en 3D.

La holandesa 3D Hubs, un marketplace de la impresión 3D, ha recaudado 7 millones de dólares

Spark Autodesk, un fondo de inversión del gigante del software, que también ha apoyado a Carbon con 10 millones de dólares (9,4 millones de euros); o Lux Capital, una firma que apuesta por startups tecnológicas, entre ellas Desktop Metal, que ya ha recaudado casi 100 millones de dólares (94 millones de euros) para desarrollar un sistema de impresión que trabaje con aluminio y titanio, también están impulsando el mercado.

Incluso Disney Accelerator, la aceleradora del gigante del entretenimiento, aceptó dos compañías de impresión 3D británicas en su programa de 2015: MakieLab, una compañía de impresión de juguetes, y Open Bionics, una empresa de fabricación de brazos biónicos.

3D Hubs

Impresión 3D made in Spain

La tecnología detrás de las nuevas impresoras 3D de HP se ha gestado en Sant Cugat (Barcelona). Pero más allá de la compañía estadounidense, también hay numerosos españoles que han decidido entrar en este sector, aunque muchos no hayan transformado aún su idea en un proyecto empresarial. BQ fue una de las primeras en desarrollar la suya propia, la Witbox, en 2013 y ahora incluso una firma de moda española ha utilizado sus impresoras para crear innovadoras prendas. BQ

Hace pocos meses nacía Natural Robotics, una empresa de Barcelona que ha creado la asequible Delta Black, que vende en formato kit para los más cacharreros o ensamblada, y además diseña máquinas personalizadas. Por su parte, la alicantina Recreus ha desarrollado novedosos filamentos flexibles para alimentar a las impresoras 3D, con cuya venta llegó a facturar medio millón de euros el año pasado.

Hay otras iniciativas españolas que plantean propuestas aún más interesantes en este sector más allá de llenar nuestra casa de impresoras 3D. Es el caso de la catalana Natural Machines: Foodini, su novedosa impresora 3D de comida, está ultimando su salida al mercado. Otra startup, Food Ink, el primer restaurante de comida impresa en 3D, ya la ha utilizado en un establecimiento de Gerona para ofrecer platos con formas geométricas.

3d
Natural Machines
FoodInk
También singular es la propuesta del barcelonés Gerard Rubio, que creó hace dos años una suerte de impresora 3D alimentada con hilos como proyecto fin de grado. Ahora, ha fundado Kniterate en Londres partiendo de aquella idea. Gracias al apoyo de la aceleradora de hardware HAX, ubicada en Shenzhen (le proporcionó 100.000 dólares, 94.000 euros), está dando los últimos retoques a su impresora y planea recaudar fondos en Kickstarter para comenzar la producción de estas innovadoras máquinas de tejer. Una plataforma nos permitirá diseñar nuestra propia ropa fácilmente y después solo tendremos que recogerla en la tienda con la impresora Kniterate que nos pille más cerca.

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Kniterate

Así que, aunque la revolución de las impresoras 3D conquistará poco a poco nuestra vida diaria, ya hay multitud de ideas innovadoras no solo para que nos compremos una, sino también para que recibamos productos fabricados gracias a ellas que, en algunos casos, incluso nosotros podremos diseñar. Ahora habrá que esperar para ver qué propuestas interesan al público más allá de los makers y acaban ganando la carrera de la fabricación digital.

Fotos: Open Grid Scheduler,  Food Ink, Kniterate 

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Cristina Sánchez

Entregada a descubrir los misterios de la tecnología del presente y a la elucubración de lo que está por llegar. Ha pasado por ABC y Cadena Ser, aunque también ha buceado por el instructivo mundo del e-learning.

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Comentarios

  • http://norbertrovira.com/ Norbert Rovira

    Gracias por la mención. El proyecto fuerte de Natural Robotics es el desarrollo de una impresora 3D low cost con tecnología SLS. Estamos ultimando el prototipo y en breve sacaremos producto.