El trago más desagradable: cómo cerrar una startup dignamente

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Aunque el ecosistema emprendedor español goza de un buen estado de salud y hay multitud de proyectos tecnológicos patrios que triunfan, puedes encontrarte con piedras en el camino que pueden obligarte a cerrar tu startup. Según el Mapa del Emprendimiento 2017 publicado por Spain Startup, el 55 % de los emprendedores españoles fracasa.

Ahora bien, ¿cuáles son los motivos que llevan a echar el cierre? ¿Qué se puede hacer para evitar llegar a esa situación? ¿Qué alternativas hay a la hora de cerrar una startup? En este post explicamos cómo y cuándo cerrar una startup para evitar, en la medida de lo posible, perjudicar a inversores, empleados, clientes o nuestra propia reputación.

 

Índice de contenidos:

  1. Antes de cerrar: ¿qué alternativas tienes?
    1. Luchar por que el negocio salga a flote
    2. Vender (la empresa o los activos)
  2. El momento de cerrar: ¿cómo lo hago?
    1. Disolución y liquidación de la empresa
    2. Concurso de acreedores
  3. Una vez cerrado: Acéptalo, cumple con todos… ¡y mira hacia adelante!

 

ANTES DE CERRAR: ¿QUÉ ALTERNATIVAS TIENES?

Hay multitud de razones que pueden llevar a una startup al fracaso (la falta de caja es la segunda principal razón) Tras analizar el fracaso de más de un centenar, CB Insights ha publicado un análisis de las principales razones que llevan a cerrar una startup. Las cinco principales son:

  • No existe una necesidad en el mercado.
  • Se quedan sin fondos.
  • El equipo no era el adecuado.
  • La competencia se ha adelantado.
  • El precio del producto no cubre los costes.

Lógicamente, cualquier emprendedor ha de analizar si su startup adolece de esos problemas. Incluso a veces puedes aprender de los errores de grandes startups que prometían mucho pero acabaron fracasando, más que nada para no caer en los mismos fallos.

Pensando en el futuro, es importante que el crecimiento de la empresa sea ordenado y responda a las necesidades del negocio: no sobredimensionar la empresa para evitar despidos masivos si hay que cerrar la startup, y no derrochar los recursos son algunos consejos a tener en cuenta para evitar el cierre o hacer que sea menos dañino.

Ahora bien… si vemos que el proyecto no marcha como deberíamos, podemos tomar diferentes vías. ¡Te las explicamos!

1. Luchar porque el negocio salga a flote

Como emprendedor tienes que evaluar si cerrar la startup es la mejor opción o si aún hay opciones para realizar ciertas restructuraciones. Antes de que los números rojos se hagan insostenibles, analiza si la empresa puede cumplir sus objetivos realizando un plan de viabilidad para salir de esa situación.

En ocasiones, pivotar, es decir, realizar cambios drásticos en el modelo de negocio, puede hacer que tu empresa siga adelante (y de hecho es bastante común entre las startups, ya que están buscando y validando su modelo de negocio).

En otras ocasiones, puede ser necesario realizar una reestructuración de la empresa (eliminar una línea de productos, reducir la plantilla, etc.) para evitar la quiebra.

Otras estrategias que te pueden ayudar salir del bache son:

  • Aumentar los fondos propios.
  • Realizar una ampliación de capital pidiendo nuevamente financiación a los inversores.
  • Solicitar préstamos participativos.
  • Renegociar con los proveedores los pagos pendientes.
  • Vender activos fijos.

2. Vender (la empresa o los activos)

Si estamos ante una situación crítica, vender la empresa (aunque no sea por una cifra elevada) puede servir para liberarte de la deuda bancaria que has contraído y para que los inversores puedan recuperar al menos parte de lo invertido.

En ocasiones algunas empresas pueden estar interesadas en adquirir ciertos activos, aunque el negocio no marche bien. Por ejemplo, el acqui-hiring consiste en la adquisición de una startup para quedarse con su equipo, no con sus productos.

Durante el concurso de acreedores es posible vender la empresa y sus activos, pero normalmente se consiguen peores ofertas dado que decae el poder de negociación e intervienen terceros como el administrador concursal. Por eso en ocasiones se opta por vender todo o parte del activo antes de llegar al concurso, pero debemos tener cuidado y hacerlo muy bien porque si estamos en situación de insolvencia, y antes de declarar el concurso vendemos los activos, podemos incurrir en un delito de alzamiento de bienes (conducta de un deudor que reduce su patrimonio o el de su empresa con el fin de frustrar las expectativas del acreedor de cobrar su deuda).

¿Y si no funciona?

Cuando las anteriores alternativas no funcionan, y se determina que la startup es insolvente y el negocio es inviable, hay dos vías para cerrar una startup: la liquidación y el concurso de acreedores. En ambos casos, hay que reservar fondos, ya que los procesos conllevarán un coste.

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EL MOMENTO DE CERRAR: ¿CÓMO LO HAGO?

1. Disolución y liquidación de la empresa

Si los emprendedores quieren cesar la actividad de la empresa, esta es la vía más recomendable y rápida. Para asumir ese proceso, tienes que evaluar si tu grado de endeudamiento y la caja disponible te permiten atender a las obligaciones pendientes para pagar a sus acreedores y liquidar de forma ordenada. Hay que contar con que el cierre requiere de fondos: además de pagar a los acreedores, los trámites conllevarán una serie de costes.

Este procedimiento conlleva diferentes pasos:

  1. El cese de la actividad: trámites para solicitar la extinción de los contratos, la baja de los trabajadores y la empresa, y la baja en la Agencia Tributaria o comunicación de cese y extinción en otros organismos oficiales.
  2. Disolución de la sociedad: generalmente se realiza por acuerdo de la Junta General. No supone la desaparición jurídica de la sociedad, pero paraliza la actividad ordinaria antes de cerrar la empresa.
  3. Liquidación. El objetivo es repartir el patrimonio resultante entre los socios después de haber satisfecho el pago de las deudas. Los liquidadores deben someter después a la aprobación de la Junta un balance final de liquidación, un informe sobre las operaciones y un proyecto de división del activo resultante.
  4. Extinción de la sociedad.

El Ministerio de Economía, Industria y Competitividad dispone de una completa guía sobre el procedimiento de cese y extinción de cualquier pyme.

2. Concurso de acreedores

El concurso de acreedores está regulado en España por la Ley Concursal 22/2003, que se ha modificado posteriormente. Se trata de un procedimiento más largo que el anterior al que se pueden acoger las empresas que se encuentran en estado de insolvencia con el fin de reflotarse o liquidarse.

El concurso instado por el deudor se conoce como voluntario y se recomienda que la empresa lo solicite en el Juzgado Mercantil anticipándose a la situación de insolvencia, cuando prevea que no va a poder atender a las obligaciones asumidas con terceros. Aunque entrar en concurso da mala imagen,  supone un balón de oxígeno, ya que se puede paralizar las demandas interpuestas por los acreedores y las ejecuciones de deuda.

La Ley obliga a solicitarlo en un plazo de dos meses desde que se conozca la situación de insolvencia de la empresa. Tener en cuenta este plazo es importante, porque, en caso de concurso necesario (el instado por el acreedor, que consigue con ello tener una posición prioritaria en el cobro de la deuda) se incrementa el riesgo de que el concurso sea calificado como culpable, lo que podría derivar en responsabilidades para los administradores y/o liquidadores que podrían llevar a responder a título personal de las deudas de la sociedad.

Además, la empresa puede haber solicitado previamente un preconcurso, que le permitirá iniciar conversaciones con sus acreedores durante cuatro meses para ganar tiempo, blindando la empresa frente a un concurso necesario. Si al finalizar ese plazo no alcanza un pacto con los acreedores, la startup entrará en concurso.

En ese caso el juez nombrará un administrador concursal que supervisará las operaciones de la empresa (si es voluntario) o asumirá el control (si es forzoso). Posteriormente, si la compañía alcanza un acuerdo con sus acreedores (por ejemplo, para una reducción de la deuda) en la fase de convenio, continuará su actividad.

Si ya se conocía que la situación era insalvable y el concurso iba orientado a cerrar una startup, como suele ser habitual, se procederá a la liquidación de los activos para pagar a los acreedores. Los activos intangibles (por ejemplo, la base de datos) han de ser enajenados por subasta o venta directa. Generalmente una startup posee menos activos tangibles que otros tipos de empresa por lo que el proceso será más rápido.

¡Importante! También tienes que prever los costes del concurso antes de solicitarlo: tendrás que asumir los honorarios del abogado, los del administrador concursal, el arancel del procurador o la publicación de edictos.

 

ACEPTA EL CIERRE, CUMPLE CON TODOS… ¡Y MIRA HACIA DELANTE!

Además de evaluar cuándo y cómo cerrar tu startup, es importante que tengas en cuenta estos consejos:

  • Cuanto antes, mejor. Cuando se realice el primer plan de viabilidad, hay que valorar que, si la empresa no es solvente y el proyecto no es viable, lo mejor que se puede hacer es cerrar una startup de forma ordenada en lugar de alargar la agonía
  • La comunicación es clave. El emprendedor debe ser lo más claro posible con clientes, inversores y proveedores, preocupándose por ellos durante el cierre y explicándoles qué falló: así podrá realizar con ellos futuros proyectos.
  • Aprende de los errores… ¡y adelante! “Está bien celebrar el éxito, pero es más importante prestar atención a las lecciones de fracaso”, afirmaba Bill Gates. Aprender de los aciertos y fallos que llevaron a cerrar una startup ayudarán al emprendedor a no cometer los mismos errores en la siguiente aventura.

 

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Crear una startup implica dar a luz un proyecto novedoso, por lo que hay que asumir a la hora de emprender y de invertir que la idea puede no dar los frutos esperados.

Esperamos que te haya sido útil este post si tienes una startup. Si en cambio eres inversor, lo ideal es que tomes medidas como diversificar tu cartera de inversión para mitigar el riesgo.

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