La primera “desaceleradora” del mundo es española

Categoría: Ecosistema

Quince días en una tranquila isla mediterránea, en bañador y chanclas y realizando actividades como la vela o el surf. No son ni unas vacaciones, ni duros días de trabajo ni todo lo contrario: se trata de la propuesta que trae consigo Menorca Millennials, la primera “desaceleradora” del mundo.

El próximo uno de junio tendrá lugar el pistoletazo de salida de la segunda edición de este programa en el que veinte startups tecnológicas tendrán la oportunidad de huir del frenético ritmo de vida del mundo emprendedor. Todo, para desconectar del día a día empresarial y poder reflexionar acerca del rumbo de sus proyectos.

“Nos focalizamos en la desaceleración porque entendemos que las empresas tienen que correr, pero cuando vas muy rápido, a veces vas en una dirección que no es la correcta y te la acabas pegando”, afirma uno de los padres de esta peculiar iniciativa española creada para desacelerar startups, Ricard Garriga.

Junto a Marcos Martín, Garriga lanzó Menorca Millennials no con el objetivo de que los emprendedores seleccionados para disfrutar de la experiencia de la desaceleración dejaran de lado los temas profesionales y disfrutasen de unas vacaciones con sabor mediterráneo, sino para que pudiesen abordar esos mismos temas desde un punto de vista totalmente distinto al habitual.

Para ello, no solo disfrutarán de quince días en un entorno paradisiaco. Además, asistirán a charlas y participarán en workshops impartidos por prestigiosos nombres del panorama empresarial como Martin Varsavsky, fundador de Jazztel; Elies Campo, responsable de Whatsapp para España y Latinoamérica o Manel Adell, CEO de Desigual. Todo ello, aderezado con actividades propias de un verdadero período de desconexión: los asistentes podrán montar a caballo, hacer yoga en la playa, surfear o bucear con inversores.

charla

A pesar de lo novedoso de la propuesta de Menorca Millennials, la iniciativa de desaceleración a orillas del Mediterráneo cuenta con una asombrosa acogida por parte de los emprendedores. De hecho, y a pesar de tratarse tan solo de la segunda edición, el proceso de selección es duro: de todas las solicitudes recibidas, los 23 socios fundadores seleccionan 100 startups. De ellas, solo 20 serán las finalmente elegidas para disfrutar la experiencia.

Eso sí, los proyectos seleccionados pueden salir muy bien parados tras este proceso de desaceleración. No solo por lo que pueda aportarles esa quincena de reflexión, sino porque algunos de ellos recibirán la inversión de los socios de Menorca Millennials. Sea de una forma o de otra, los datos de la primera edición parecen indicar que este proceso de desaceleración es más que positivo para las startups. Tanto es así que, el pasado año, ocho de las veinte empresas seleccionados lograron obtener en los meses posteriores una financiación total de cerca de siete millones de euros.

Para formar parte de esta peculiar experiencia de desaceleración, las startups que deseen ser seleccionadas deben cumplir ciertos requisitos. Para empezar, deben ser proyectos creados por un second time entrepreneur, alguien que ya haya probado suerte en el mundo del emprendimiento en ocasiones anteriores. Además, deben ofrecer un producto o servicio con un potencial capaz de atraer a, al menos, 1.000 millones de consumidores en todo el mundo. Además, deben ser proyectos que ya hayan obtenido financiación en al menos una ronda.

Se trata, sin lugar a dudas, de una perspectiva totalmente distinta de abordar el ciclo de vida habitual de las startups, pero no es un concepto totalmente nuevo. De hecho, la desaceleración lleva varios años siendo señalada como el contrapunto ideal de la propuesta de las aceleradoras, que son ya la norma a la hora de emprender.

“Una desaceleradora sobresaldría al proporcionar dos cosas vitales para la innovación que las aceleradoras dan por sentado: la perspectiva y el propósito” Charles Leadbeater

Sin ir más lejos, en 2014 el experto empresarial y exasesor de Tony Blair en materia de internet Charles Leadbeater ya señalaba la posibilidad de que la desaceleración fuera el movimiento más necesario en el mundo del emprendimiento. “Una desaceleradora sobresaldría al proporcionar dos cosas vitales para la innovación que las aceleradoras dan por sentado: la perspectiva y el propósito”, auguraba en un artículo.

Ahora, la primera desaceleradora del mundo es una realidad y se ha convertido en todo un atractivo balear que ha conseguido captar la atención de cientos de startups de todo el mundo. No quieren irse de vacaciones ni trabajar en lo de siempre a la orilla del mar: buscan desacelerar su proyecto para dar con firmeza el siguiente paso. Y Menorca Millennials lo hace posible.

Foto: Menorca Millennials.

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Analizo el ecosistema startup español. Apasionado de las historias curiosas.

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